¿Por qué el aborto es un asunto de salud pública?

El aborto es un tema de salud pública por estar vinculado tanto a la salud y vida de las mujeres, como a sus derechos sexuales y reproductivos. También porque es una de las principales causas de muerte materna; actualmente, después de la covid-19, se encuentran la hemorragia obstétrica, hipertensión, edema y aborto, muertes que pudieron prevenirse.

En los años previos a que se legalizara la interrupción del embarazo en la Ciudad de México, la letalidad por aborto presentaba una marcada tendencia al alza, de 24.3 muertes por cada 100 mil abortos en el año 2000, a 49.8 en 2007, año en que superó el promedio nacional.

En 2007 se aprobó en la CDMX la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) hasta la semana 12 de gestación por petición de la mujer; desde entonces se puede observar una marcada tendencia a la baja, llegando a 12.3 muertes por cada 100 mil abortos en el año 2015. Dichas muertes fueron de mujeres con embarazos de más de 12 semanas, fuera del Programa ILE.

Mientras tanto, en el resto del país, entre 2002 y 2019, se registraron 1,254 defunciones por aborto en mujeres de todas las edades, de las cuales 179 eran adolescentes. Es decir, un promedio de 70 defunciones por año, de las que el 14% eran adolescentes.

En la gran mayoría de los casos se trató de muertes prevenibles que pudieron ser evitadas si las mujeres hubieran podido acceder a servicios seguros, con personal capacitado, información suficiente, insumos correctos y tecnología adecuada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al “aborto inseguro o peligroso” cuando el procedimiento es practicado por una persona carente de la capacitación necesaria, cuando se realiza en un entorno que no cumple con las normas médicas mínimas, o cuando existen ambas circunstancias.

También incluye dos subcategorías de “aborto inseguro”: 

  • “Menos seguro”, cuando el procedimiento es practicado por un profesional calificado pero que no utilizó un método recomendado, o bien una persona no calificada que utilizó un método recomendado.
  • “Nada seguro”, son aquellos realizados por personas no calificadas con métodos peligrosos.

La OMS estima que, en el mundo, 13% de las muertes maternas son derivadas de la práctica insegura del aborto, y calcula que se practican cerca de 19 millones de abortos inseguros o peligrosos, de los cuales 97% se realizan en países en vías de desarrollo.

En cambio, los abortos seguros tienen niveles muy bajos de mortalidad materna. El programa ILE de la CDMX se ha colocado por encima de estándares internacionales, ya que registra una atención superior a 231,901 mujeres en casi 14 años, con cero muertes maternas en procedimientos que se realizan antes de las 12 semanas de gestación (datos al 31 de diciembre 2020).

Por ello, sabemos que cuando el Estado garantiza los derechos sexuales y reproductivos, las mujeres recuperan la opción de elegir y la posibilidad de acceder a procedimientos de aborto seguro con personal de salud capacitado, insumos necesarios, tecnologías e información adecuada y servicios de calidad. En cambio, cuando no reconoce el aborto como derecho, las mujeres se ven orilladas a recurrir a procedimientos de aborto en condiciones insalubres, que ponen en riesgo su vida.

La realidad es que, el número de abortos no está relacionado con la penalización. La probabilidad de que una mujer realice este procedimiento es igual, ya que las restricciones legales no disminuye el número de abortos, no evitan su práctica y, por otro lado, tampoco representan un incremento de la natalidad.

No obstante, las leyes restrictivas sí conllevan a eliminar mayores riesgos en abortos inseguros o peligrosos y, por ende, a un incremento en la morbilidad y mortalidad de las mujeres, al no contar con proveedores calificados y condiciones higiénicas adecuadas.

Los factores asociados a muertes maternas por aborto inseguro o peligroso son:  

  • La condición socioeconómica de la mujer.
  • La falta de acceso a servicios de salud y a una buena atención obstétrica de emergencia.
  • Las leyes restrictivas y barreras relacionadas con el estigma.

¿Qué pasa si se legaliza el aborto?

Se ha documentado que en los países donde existen pocas restricciones de acceso al aborto, la tasa de mortalidad y morbilidad descienden drásticamente, además las brechas sociales en las poblaciones vulnerables se reducen.

Por ejemplo, en América Latina la tasa de abortos inseguros es de 31 procedimientos por cada mil mujeres entre los 15 y 44 años, mientras que en regiones donde hay un amplio acceso a procedimientos legales, como Europa, sólo 2 de cada mil procedimientos se realizan en condiciones de riesgo.

Cabe señalar que el aborto en condiciones legales y seguras no tiene consecuencias de infertilidad, cáncer o trastornos en la salud mental.

Sin embargo, la legalidad ha dado resultados positivos porque, entre otras cosas, es parte de una política integral que garantiza el acceso y la calidad de los servicios, previene embarazos no planeados y/o no deseados, reduce el estigma social y facilita el acceso a procedimientos seguros para todas las mujeres que lo necesiten, incluyendo niñas, adolescentes y otras personas gestantes.

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