Manos salmantinas hacen florecer a la ciudad con cuidados y amor

Salamanca, Gto.- “Es lo que le gusta a uno y hasta le pagan por hacerlo”. Para que se logren las plantas, se necesita conocimiento, cuidado, paciencia y un gran corazón; todo ello lo proveen Eusebio, Arturo, José Luis y Ramiro, trabajadores del vivero municipal, que desde hace décadas prestan su servicio a los salmantinos.

“Me encanta, mi papá aquí trabajó, por él estoy aquí”, comenta Eusebio, encargado de este lugar, al que le tiene un cariño muy especial porque está continuando la labor de su padre, don Alejo Silva; Eusebio ha dado su esfuerzo al Municipio durante 27 años, ocho de ellos a la producción de plantas y árboles en el Ecoparque.

El señor Eusebio explica con naturalidad el meticuloso proceso que se debe realizar para preparar correctamente la semilla de un tabachín, para hacer composta, reproducir plantas y árboles que adornan y dan vida al municipio; para deshacerse de las lombrices malas y permitir la proliferación de las buenas, las que dan oxígeno a los arbustos.

El grupo tiene días ocupados pero pacíficos, en medio del canto de pájaros, la frescura del aire y un paisaje verde y vivo. Durante estos meses han preparado la composta y la tierra, han sembrado especies como coyón, tabachín, jacaranda, guayaba, cebollín, amaranto, palo blanco, salvia, mezquite, parota; cada día cuidan las plántulas hasta que logran el tamaño adecuado para colocarse en la tierra y desarrollarse.

Eusebio, Arturo, José Luis y Ramiro se sienten afortunados de trabajar en el vivero municipal, comentan que no tienen una especie preferida, aprecian cada una de las plantas del vivero, pues son como sus hijas: las han hecho crecer desde la semilla y han procurado diariamente su salud y bienestar como el de un bebé, incluso bautizando a aquellas de las que desconocen su nombre.

¿Qué se siente ver el fruto de tu amor por Salamanca? el señor Eusebio cuenta con una tímida sonrisa “los árboles que están en el boulevard Bicentenario, de aquí salieron y han salido palmas de las de abanico del boulevard Valle de Santiago, ya están grandes y de aquí salieron (…) se siente padre saber que salieron de aquí, del vivero”.

Eusebio, Arturo, José Luis y Ramiro forman parte de una comunidad de trabajadores que día a día se esfuerzan por tener una mejor ciudad, funcionarios públicos que ponen sus conocimientos al servicio de los salmantinos y que se sienten orgullosos de hacer latir al corazón de Guanajuato.

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