El 2027 aún no inicia, pero la carrera ya se corre y se corre

GUANAJUATO, GUANAJUATO, 21 DE ENERO 2026.- Dicen que en política no hay muertos, solo heridos que saben esperar el momento para sanar. En el caso de Irma Leticia González Sánchez, esa sanación no solo es política: viene acompañada de una cartera federal de alto calibre.

Quienes apostaron a que la derrota de 2024 frente a la panista Lorena Alfaro marcaría el retiro de la morenista, fallaron en el diagnóstico. La designación de González Sánchez como titular del Centro SICT Guanajuato no es un premio de consolación; es, para quien sabe leer entre líneas, una plataforma operativa con miras claras a la revancha en 2027.

Hay que decirlo sin rodeos: la elección de 2024 en Irapuato encendió las alertas en el Palacio Municipal. El margen se cerró y Morena demostró dos cosas que incomodan al PAN: voto duro consolidado y, todavía más peligroso, voto de castigo a su favor.

Desde esa base, Irma Leticia asumió la SICT. ¿Por qué importa? Porque, a diferencia de una diputación —donde se vive del discurso y la tribuna—, la SICT se mide en obras. Y en política, las obras no solo se ven: se recuerdan y se votan.

El control del mantenimiento carretero federal, los puentes, la modernización de accesos urbanos, la ejecución del tren interurbano Querétaro–Irapuato–León, la construcción de infraestructura educativa de nivel medio superior con laboratorios de primer nivel en León y Celaya, y la conectividad estratégica del Bajío, le otorgan a la ex candidata algo que la oposición rara vez ha tenido en Guanajuato: presupuesto ejecutable, visible y territorial.

Mientras el municipio de Irapuato se desgasta tapando baches colonia por colonia, la delegada federal puede adjudicarse obras estructurales y la atención de problemas históricos como la carretera federal 45.

De cara a 2027 hay un dato clave: Lorena Alfaro no estará en la boleta municipal. Al concluir su segundo periodo, el PAN entrará en su predecible y desgastante guerra interna por la sucesión, abriendo un vacío de poder que no pasa desapercibido.

Ese escenario es terreno fértil para Irma Leticia. Mientras los azules se dividen para decidir quién es “el bueno”, ella puede dedicar tres años a construir una narrativa distinta: ya no la candidata que promete, sino la funcionaria federal que gestiona y resuelve. Su conexión directa con la presidenta Claudia Sheinbaum es un activo mayor: posicionar la idea de que Irapuato necesita alinearse con la Federación para dejar de padecer rezagos y falta de recursos.

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